Lo prometido es deuda. Aquí os dejo el enlace para que podáis escuchar el audiorrelato finalista de la II edición del festival La mano. ¿Un consejo? Escuchadlo con unos cascos y, cómo no, por la noche.
Saludos!!
http://youtu.be/cM2SONfTN6w
P.D: se admiten comentarios, ejem...
Blog del autor Sergio Moreno
martes, 11 de noviembre de 2014
viernes, 7 de noviembre de 2014
EXPERIMENTOS LITERARIOS
Llevo casi año y medio haciendo algo que, en su momento, me pareció muy interesante, y a tenor de los resultados obtenidos no puedo sino pararme un momento a reflexionar acerca de ello. Y todo viene a colación de los concursos literarios, esas pequeñas oportunidades que nos brindan editoriales, festivales, páginas web y demás a los autores que pugnamos por asomar aunque sea un simple pelo en este mundillo superpoblado. Y os preguntaréis, ¿pero de que coño está hablando este tío? Pues sobre todo, de experimentación.
Desde mediados de 2013 me he presentado a unos quince concursos, más o menos, y en casi todos ellos siempre ha habido una temática ya establecida: aparecidos, el mundo de Lovecraft, conspiraciones... Y para cada uno de ellos siempre escribo un relato nuevo, tratando de cambiar de registro, voz y demás parafernalia de esa que usamos los escritores cuando nos da la vena y nos quedamos largas horas con cara de gilipollas frente al ordenador. Me lo tomo como un reto, una motivación. Quiero ver de qué soy capaz y si puedo adaptarme a una temática concreta sin perder mi estilo, ese que llevo ya casi cinco años tratando de encontrar -porque de verdad creo que aún no tengo una voz propia, y es algo que considero básico para ser un buen escritor-, y en todo este tiempo me he dado cuenta de algo que en cierto modo me duele.
Estoy casi seguro de que si estás leyendo esto es porque eres escritor, y si es así seguramente hayas oído hablar de esos dos famosos modos de escritura que son el mapa y la brújula. El primero se basa en la planificación, en el desarrollo de toda la historia que quieres contar en apenas un storyboard que te haga ver el camino por el que debes llevar tu texto. El segundo es poco menos que improvisación sobre la marcha. Podríamos matizar más, pero no es importante para lo que quiero contaros. El caso es que me he dado cuenta de que, al menos en el tema de los concursos, lo mío es la improvisación pura y dura. El sentarme en la cocina con un cigarro en la mano sin tener ni puta idea de lo que quiero contar y empezar a contarlo de todos modos. Así nacieron relatos como Vuelven, La ventana, La ciudad te quiere, Crimen dans une maison de fous... Todos ellos premiados, seleccionados para alguna antología o finalistas en algún concurso. Y luego están los otros, esos que traté de hacer al estilo mapa, relatos a los que les dí ochocientas vueltas para que todo cuadrase, para que cada frase dijese algo por sí sola, documentándome como un cabrón para que todo resultase creíble y limitándome a contar paso por paso aquello que ya sabía que iba a pasar. También los he presentado a concursos, y hete aquí que el único relato de esos que resultó premiado fue En las entrañas de la locura, publicado en marzo por la AEFCFT en el Visiones 2013, cuya temática tenía que girar en torno a un ambiente Lovecraftiano. Curioso, ¿no?
Lo que quiero decir con toda esta parrafada es que me he dado cuenta de que lo mío son impulsos, de que de vez en cuando y, qué acertada la expresión, toco la tecla adecuada sin saber muy bien cómo lo he hecho. Y es un poco triste. Sí, porque descubres que esos relatos que tanto te curras, esos que piensas que has escrito de forma más madura, o bien no son del gusto de ningún jurado o es que no son tan buenos como los que escribes casi de forma automática. Y ojo, que no se trata de medir la calidad de tu estilo basándose en la cantidad de premios literarios obtenidos, sino en el hecho de que aquellos en los que inviertes más tiempo y dedicación resulten ser los que menos suelen gustar a la gente. De ahí lo del experimento.
Como resultado, me quedo con que lo mío es dejarme llevar. Sentarme y escribir lo que se me pase la cabeza en ese momento. Y, ¿sabéis qué? No sé si eso es lo que debería hacer alguien que espera considerarse escritor algún día.
Quizá haya que inventar una nueva palabra para el oficio de simplemente escribir.
Desde mediados de 2013 me he presentado a unos quince concursos, más o menos, y en casi todos ellos siempre ha habido una temática ya establecida: aparecidos, el mundo de Lovecraft, conspiraciones... Y para cada uno de ellos siempre escribo un relato nuevo, tratando de cambiar de registro, voz y demás parafernalia de esa que usamos los escritores cuando nos da la vena y nos quedamos largas horas con cara de gilipollas frente al ordenador. Me lo tomo como un reto, una motivación. Quiero ver de qué soy capaz y si puedo adaptarme a una temática concreta sin perder mi estilo, ese que llevo ya casi cinco años tratando de encontrar -porque de verdad creo que aún no tengo una voz propia, y es algo que considero básico para ser un buen escritor-, y en todo este tiempo me he dado cuenta de algo que en cierto modo me duele.
Estoy casi seguro de que si estás leyendo esto es porque eres escritor, y si es así seguramente hayas oído hablar de esos dos famosos modos de escritura que son el mapa y la brújula. El primero se basa en la planificación, en el desarrollo de toda la historia que quieres contar en apenas un storyboard que te haga ver el camino por el que debes llevar tu texto. El segundo es poco menos que improvisación sobre la marcha. Podríamos matizar más, pero no es importante para lo que quiero contaros. El caso es que me he dado cuenta de que, al menos en el tema de los concursos, lo mío es la improvisación pura y dura. El sentarme en la cocina con un cigarro en la mano sin tener ni puta idea de lo que quiero contar y empezar a contarlo de todos modos. Así nacieron relatos como Vuelven, La ventana, La ciudad te quiere, Crimen dans une maison de fous... Todos ellos premiados, seleccionados para alguna antología o finalistas en algún concurso. Y luego están los otros, esos que traté de hacer al estilo mapa, relatos a los que les dí ochocientas vueltas para que todo cuadrase, para que cada frase dijese algo por sí sola, documentándome como un cabrón para que todo resultase creíble y limitándome a contar paso por paso aquello que ya sabía que iba a pasar. También los he presentado a concursos, y hete aquí que el único relato de esos que resultó premiado fue En las entrañas de la locura, publicado en marzo por la AEFCFT en el Visiones 2013, cuya temática tenía que girar en torno a un ambiente Lovecraftiano. Curioso, ¿no?
Lo que quiero decir con toda esta parrafada es que me he dado cuenta de que lo mío son impulsos, de que de vez en cuando y, qué acertada la expresión, toco la tecla adecuada sin saber muy bien cómo lo he hecho. Y es un poco triste. Sí, porque descubres que esos relatos que tanto te curras, esos que piensas que has escrito de forma más madura, o bien no son del gusto de ningún jurado o es que no son tan buenos como los que escribes casi de forma automática. Y ojo, que no se trata de medir la calidad de tu estilo basándose en la cantidad de premios literarios obtenidos, sino en el hecho de que aquellos en los que inviertes más tiempo y dedicación resulten ser los que menos suelen gustar a la gente. De ahí lo del experimento.
Como resultado, me quedo con que lo mío es dejarme llevar. Sentarme y escribir lo que se me pase la cabeza en ese momento. Y, ¿sabéis qué? No sé si eso es lo que debería hacer alguien que espera considerarse escritor algún día.
Quizá haya que inventar una nueva palabra para el oficio de simplemente escribir.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
LA MANO, VUELO DE CUERVOS Y OTRAS COSILLAS
Hoy me paso por aquí para contaros varias cosas. La primera es que el día 31 de octubre anduve con mi mujer en la entrega de premios del II festival internacional de cine de terror La mano, en el que tuve el privilegio de quedar finalista en las secciones de audiorrelato y guión para cortometraje. No me llevé ninguno de esos preciosos trofeos este año, pero me siento muy orgulloso de haber logrado colarme en dos de las tres secciones a las que me presenté. El audiorrelato, que grabé con mi amigo Isaac Herrera, una máquina currándose BSO, FX y un guitarrista de proporciones épicas, podréis escucharlo muy pronto tanto en este blog como en su página, www.isaacherrera.com, que desde ya os recomiendo que visitéis si queréis saber cómo se las gasta el amigo. Después de la gala tuve el placer de conocer a Aitor Heras, compañero de letras en varios proyectos y con el que compartimos un buen rato de cerveza, hamburguesas y conversaciones literarias de lo más agradables.
La otra es la puesta de largo de la I revista digital gratuita de Vuelo de Cuervos, un blog en el que andamos metidos un buen puñado de escritores e ilustradores y en el que hemos volcado toda nuestra ilusión para que podáis disfrutar de un contenido variado y de calidad, con especiales, entrevistas, reseñas de libros y cine... Podéis verla en línea o descargarla desde www.vuelodecuervos.blogspot.com. Ya os aviso de que la gente que colabora son de un nivel impresionante, y la revista ha quedado con una maquetación muy vistosa que evoca esos fanzines ochenteros de terror que a algunos tanto nos gusta. Lo dicho, si queréis pasar un buen rato leyendo relatos de todo tipo (aunque el especial se centra en Halloween) y disfrutando de unas ilustraciones maravillosas, estáis a un click de poder hacerlo.
¡Un saludo y buenas noches!
martes, 14 de octubre de 2014
FINALISTA EN LA MANO 2014
Pues esta misma mañana se han publicado los resultados de los seleccionados para la sección de audiorrelatos del festival La Mano, y mi gran amigo Issac Herrera y yo hemos sido unos de los afortunados finalistas de dicha sección. Ayer se publicaron también los finalistas para la categoría de relatos, en la que este año no he tenido la suerte de entrar. Aún quedan por publicar los finalistas de guión para cortometraje, otra de las secciones a las que me presenté, aunque no albergo muchas esperanzas por ser el primer trabajo en ese ámbito en el que he escrito algo. En los próximos días lo sabré. Mientras tanto, os animo a echarle un vistazo al cartel que los simpáticos organizadores del festival os tienen preparado para este año, del 25 al 31 de octubre en San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. No tiene desperdicio.
El 31 será la entrega de premios, así que andaremos por allí por si la diosa fortuna asomara la nariz, aunque viendo nombres como los de Santiago Eximeno -si estás por allí, Santi, me firmarás Umbría, ¿verdad? Jejeje- o David Jasso, lo cierto es que ya es todo un privilegio el estar entre los finalistas.
Un saludo!!
domingo, 28 de septiembre de 2014
PRESENTACIÓN DE NO SERÁS NADIE
Si el día 3 de octubre no tenéis nada que hacer y os apetece pasar un rato agradable hablando sobre literatura, Alberto González presenta su segunda novela: No serás nadie, una distopía en la que los sueños se entremezclan con la realidad para mostrarnos una sociedad de consumo donde el trabajo es poco menos que la vida. Yo ejerceré de maestro de ceremonias en el evento, y como será la primera vez que me siente a ese otro lado de la mesa, espero que mis nervios no empañen el acontecimiento. Si queréis saber más sobre la novela no tenéis más que leer la opinión que di no hace mucho tiempo en este mismo blog. Os esperamos a todos/as!!!
viernes, 19 de septiembre de 2014
LA CIUDAD TE QUIERE
Hace escasos minutos se ha dado a conocer el fallo definitivo del I Certamen de relato breve "Encuentros en la tercera frase", donde he tenido el honor de quedar finalista. Muchas gracias a la editorial Fata Libelli y a la página web Letras Inquietas por la iniciativa y por considerar que La ciudad te quiere merecía estar entre esos diez relatos. Sólo me resta dar la enhorabuena a todos los participantes y felicitar especialmente a su ganadora, Patricia Richmond, cuyo relato ,La asesina, se ha alzado con el galardón.
lunes, 15 de septiembre de 2014
CALABACINES EN EL ÁTICO: 3ª PARTE... Y FINAL
Bien, el último empujoncito y ya finalizo con la antología, aunque me da un poco de pena que se acabe, porque hay auténticas joyitas entre sus páginas. Hoy es pronto, las 10:15 de la mañana, pero bajo la persiana para ambientar un poco la habitación. Así que...
Sesión infantil, Cristina Arias: Salvar la educación es algo muy serio, y el maestro protagonista de esta historia alecciona a sus alumnos y los padres de estos con una serie de ejemplos de lo más visual. Con una prosa magnífica, se nos presenta una historia que incluso desde su lenguaje nos mete de lleno en el macabro mundo del Grand Guignol. Muy logrado, mejor escrito. Me ha gustado mucho.
Triple bendición, Miguel Martín Cruz y Gema del Prado Marugán: Una imaginativa escena donde un sacerdote que las creía todas consigo se encuentra con tres cabezas de una misma pesadilla. Pese a que me ha gustado bastante, adolece de algo que ya comenté en varios micros anteriores: se aleja demasiado de la idea que el lector tiene en mente acerca del Grand Guignol, lo cual hace que desentone un poco en la antología. Si obviamos este detalle, el texto es genial. Muy recomendable.
Último pase, Sergio López Vidal: Y, de nuevo, tras abandonar el patio de butacas durante unas pocas líneas, volvemos a encontrarnos en la primera fila de un espectáculo tan sombrío como hermosamente narrado, con unas imágenes embriagadoras y un lenguaje que busca regodearse en lo teatral. Una pieza de locura y muerte de lo más sugerente. Y por fin un micro que acaba cuando se baja el telón (no me preguntéis por qué, pero lo estaba echando de menos). Precioso.
Un mal trago, Jose Alberto Arias Pereira: Y para despedir la antología, el autor nos narra los estertores finales de una noche de casquería y bebidas de dudosa procedencia. El nombre de la actriz principal me ha parecido muy acertado, y el tono del director de la obra, tan divertido como mordaz. Es curioso, pero parece hecho adrede para encajar como última pieza de este enorme puzle de Grand Guignol, dejando la sensación, una vez leído, de que la antología termina como si estuviese pensada como un todo, y no como textos individuales sin nexo en común. Gran final.
¡Pues ya está! No puedo sino felicitar a todos y cada uno de los autores de este primer Calabacines en el ático, porque es una lectura sobresaliente. Hay auténticas joyas en el libro, y ningún amante del terror en su expresión más teatral debería dejar de leerlo, y mucho menos sabiendo que podréis descargarlo de forma completamente gratuita en www.sacodehuesos.com dentro de muy poco. He disfrutado como un crío leyendo vuestras historias, compañeros, y a pesar de que hay algunas que me han gustado más que otras, el nivel mostrado a lo largo de los 33 microrrelatos es un excelente indicativo de la salud que goza la literatura de terror en este país. Autores ya maduros se mezclan con otros emergentes en un crisol muy efectivo, saciando sobremanera nuestras ansias de escenas grotescas y alegorías descarnadas. Por enésima vez, chapó. Y tú que lees esto: no dejes de echarle un ojo a estas páginas. A buen seguro aplaudirás, con tus manos llenas de sangre, una vez baje el telón.
Quizá hasta te pongas en pie.
¡A pasar buen día!
Sesión infantil, Cristina Arias: Salvar la educación es algo muy serio, y el maestro protagonista de esta historia alecciona a sus alumnos y los padres de estos con una serie de ejemplos de lo más visual. Con una prosa magnífica, se nos presenta una historia que incluso desde su lenguaje nos mete de lleno en el macabro mundo del Grand Guignol. Muy logrado, mejor escrito. Me ha gustado mucho.
Triple bendición, Miguel Martín Cruz y Gema del Prado Marugán: Una imaginativa escena donde un sacerdote que las creía todas consigo se encuentra con tres cabezas de una misma pesadilla. Pese a que me ha gustado bastante, adolece de algo que ya comenté en varios micros anteriores: se aleja demasiado de la idea que el lector tiene en mente acerca del Grand Guignol, lo cual hace que desentone un poco en la antología. Si obviamos este detalle, el texto es genial. Muy recomendable.
Último pase, Sergio López Vidal: Y, de nuevo, tras abandonar el patio de butacas durante unas pocas líneas, volvemos a encontrarnos en la primera fila de un espectáculo tan sombrío como hermosamente narrado, con unas imágenes embriagadoras y un lenguaje que busca regodearse en lo teatral. Una pieza de locura y muerte de lo más sugerente. Y por fin un micro que acaba cuando se baja el telón (no me preguntéis por qué, pero lo estaba echando de menos). Precioso.
Un mal trago, Jose Alberto Arias Pereira: Y para despedir la antología, el autor nos narra los estertores finales de una noche de casquería y bebidas de dudosa procedencia. El nombre de la actriz principal me ha parecido muy acertado, y el tono del director de la obra, tan divertido como mordaz. Es curioso, pero parece hecho adrede para encajar como última pieza de este enorme puzle de Grand Guignol, dejando la sensación, una vez leído, de que la antología termina como si estuviese pensada como un todo, y no como textos individuales sin nexo en común. Gran final.
¡Pues ya está! No puedo sino felicitar a todos y cada uno de los autores de este primer Calabacines en el ático, porque es una lectura sobresaliente. Hay auténticas joyas en el libro, y ningún amante del terror en su expresión más teatral debería dejar de leerlo, y mucho menos sabiendo que podréis descargarlo de forma completamente gratuita en www.sacodehuesos.com dentro de muy poco. He disfrutado como un crío leyendo vuestras historias, compañeros, y a pesar de que hay algunas que me han gustado más que otras, el nivel mostrado a lo largo de los 33 microrrelatos es un excelente indicativo de la salud que goza la literatura de terror en este país. Autores ya maduros se mezclan con otros emergentes en un crisol muy efectivo, saciando sobremanera nuestras ansias de escenas grotescas y alegorías descarnadas. Por enésima vez, chapó. Y tú que lees esto: no dejes de echarle un ojo a estas páginas. A buen seguro aplaudirás, con tus manos llenas de sangre, una vez baje el telón.
Quizá hasta te pongas en pie.
¡A pasar buen día!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

