Blog del autor Sergio Moreno
domingo, 23 de febrero de 2014
SABOREA LA LOCURA
Muy buenas noches a todos. Esta es la portada de Saborea la locura, otra antología de relatos en la que aparezco este mismo mes. La historia en cuestión se titula Rombos, y trata de cómo se le puede ir la olla a una estrella del rock cuando su mejor amigo es un cuadro un tanto... siniestro. En total son 81 relatos, a 17,95 que cuesta el libro y que todos los autores como yo nos comprometimos a comprar, mínimo, un ejemplar, salen 1453.95 euros. No sé si habrá costado esa cantidad fabricarlo, pero no me siento muy orgulloso de participar en una suerte de autopublicación encubierta; lo que es en mi opinión. Y no por mi relato, que lo considero bastante original, sino por el hecho de que a Chiado no le hubiese costado nada -y ya de paso hubiesen conservado algo de su extraña dignidad editorial- el decir que tu relato era digno de aparecer en la antología si estabas dispuesto a pagar por publicarlo. No hubiese pasado nada y sin embargo habrían quedado mejor. Y hablo por mí, ojo, seguro que hay gente a la que no le importa publicar de esta manera. Pero no es mi caso. Aún así, os la recomiendo. Aunque sólo sea por darles una oportunidad a todos los autores incluidos de darse a conocer entre sus páginas. Seguro que hay muchos muy buenos.
lunes, 17 de febrero de 2014
PORTADA DEL VISIONES 2013
Bueno, pues aquí la tenéis. Obra de Rafa Alonso. Esta es la portada definitiva de la antología de relatos Visiones 2013, que la Asociación Española de Fantasía, Ciencia-Ficción y Terror en colaboración con la página web www.sedice.com publicará sobre mediados de marzo, si no me fallan las cuentas. En ella podréis encontrar mi relato En las entrañas de la locura y otros doce (todos en un ambiente lovecraftiano) de los que me comprometo a comentaros mis impresiones cuando caiga por fin en mis manos. ¿Os he dicho ya que será mi primera publicación en papel? ¿No? Pues eso. Por algo se empieza. Y con mucho orgullo, además.
¡Saludos!
sábado, 15 de febrero de 2014
DÍA DE H.P LOVECRAFT
Hola a todos. Hoy quiero informaros de un evento muy interesante que llevarán a cabo los organizadores del pasado festival La Mano de Alcobendas. Se trata del Día de Lovecraft, y se llevará a cabo el día 15 de marzo en el Centro de Arte de Alcobendas. En él habrá películas, conferencias, juegos de rol, música, concursos de ilustraciones,cocina, disfraces y maquillajes. Incluso habrá otro concurso en el que se buscará al mejor invocador de Cthlhu... (miedo me da). Y por si eso fuera poco, por la noche habrá un maratón de cine de terror. ¿Se puede pedir más? Tenéis toda la información en www.lamanofest.com. Seguro que merece la pena que os paséis por allí, son gente muy simpática.
¡Un saludo!
¡Un saludo!
jueves, 6 de febrero de 2014
MÁS CONCURSOS
Hoy os dejo por aquí un nuevo par de concursos literarios. Uno es para las archiconocidas antologías de Calabazas en el Trastero, que para esta ocasión ha elegido como tema las conspiraciones. Relatos entre 1000 y 5000 palabras (la extensión no es estricta, pero sí recomendable) sobre una conspiración, en formato Doc o Rtf a calabazas@bibliotecafosca.es y antes del 28 de febrero. Podéis incluir un breve currículum de no más de 500 palabras. Si no habéis leído ninguna de sus antologías anteriores, os las recomiendo. Hay muchos y muy buenos cuentos entre sus páginas.
El otro es para el Fanter Film Festival 2014 que se celebrará en Cáceres el fin de semana del 4 de abril y que organiza la página web abandomoviez. Para la categoría de relatos se enviarán obras de máximo 10 páginas en formato Din A4, a una sola cara, a doble espacio y fuente Arial 12 en formato Pdf, Doc u Odt antes del 15 de marzo y a través de un formulario que encontraréis en la página oficial del festival. El cuento puede oscilar entre el terror, la fantasía y la ciencia-ficción. Hay primer y segundo premio. 200 euros para uno y 150 para el otro.
¡Participad, insensatos!
El otro es para el Fanter Film Festival 2014 que se celebrará en Cáceres el fin de semana del 4 de abril y que organiza la página web abandomoviez. Para la categoría de relatos se enviarán obras de máximo 10 páginas en formato Din A4, a una sola cara, a doble espacio y fuente Arial 12 en formato Pdf, Doc u Odt antes del 15 de marzo y a través de un formulario que encontraréis en la página oficial del festival. El cuento puede oscilar entre el terror, la fantasía y la ciencia-ficción. Hay primer y segundo premio. 200 euros para uno y 150 para el otro.
¡Participad, insensatos!
martes, 14 de enero de 2014
TIEMPO
Es curioso cómo pasa. Hoy, echando un vistazo a los papeles llenos de palabras que he ido acumulando, al mirar una simple fecha, me he dado cuenta de que el día 21 de febrero hará exactamente cuatro años desde que comencé a escribir "en serio", y es irónico que lo hiciese para comenzar una novela de humor. Todo por una conversación con un buen amigo valenciano acerca de mi intención de crear un universo satírico inspirado en nuestro propio mundo. Él fue quien me envió los primeros nombres y descripciones de algunos de sus habitantes y planetas. Al final, ese amigo se retiró del proyecto, pero yo ya estaba metido de lleno en las primeras páginas de esa novela, que terminaría dos años después (curiosamente, también el 21 de febrero) y acabaría siendo deudora de ese gran autor llamado Terry Pratchett. Se llamaba (y se llama, no soy de esos autores que afirman destruir sus obras por una cosa denominada "autoexigencia") El Percusionista. La recuerdo con mucho cariño. Qué coño, me descojonaba vivo mientras la escribía imaginando las situaciones de los protagonistas. Tan bien me lo pasé, que desde entonces no he dejado de escribir prácticamente ni un solo día hasta hoy. Y si hago balance de todo este tiempo, no puedo sino alucinar ante los resultados que esta sencilla afición (que al final se ha convertido en verdadera vocación) le han reportado a mi vida. Tras los dos años que me llevó El Percusionista (enviado a varias editoriales de las que no he vuelto a saber absolutamente nada, a excepción de Nowevolution, que fue la que me dio esperanzas de llegar a publicar algún día -muchas gracias, Rubén-) aparqué mi interés por el humor y comencé con el terror, donde me di cuenta rápidamente de que podía desplegar una narrativa más cercana a otro de mis autores fetiche: Stephen King. Comencé por pequeños relatos. Muchos, quizá más de quince en apenas un año. Y después, gracias a páginas como escritores.org y otras que me recomendó otro buen amigo (esta vez vallecano, como yo) me metí de lleno en el mundo de los concursos literarios. Fue el día 1 de enero de 2013 cuando un sencillo mail me informaba de que uno de mis cuentos, La Ventana (podéis leerlo en este mismo blog), había resultado ganador del III Certamen de cuentos de Terror de la revista digital H de Humanidades. Empecé el año con una de las mejores noticias que cualquier aspirante a escritor puede recibir en su vida: alguien (poco me importó quien fuera, la verdad) había reconocido la valía de las 5 páginas que había escrito sobre un anciano encerrado en una habitación sombría. De verdad os deseo que podáis sentir lo que yo experimenté en ese momento. El premio (aparte de la inmensa alegría que me llevé) consistía en la publicación de los tres relatos ganadores sobre el papel, un fanzine cultural que editaba la propia página. Choff. A día de hoy, sigo sin tener noticias de aquella publicación, y lo que es peor: ni siquiera se han molestado en contestar a los mensajes que les mandé preguntándoles por ella. Ahora que lo pienso, ni siquiera me importa, pero en aquel momento fue un bajón de la ostia, la dosis de realidad necesaria para que mis esperanzas de ser escritor bajasen de las nubes en las que flotaban. Iluso. Es muy fácil esto de juntar unas cuantas letras, lo difícil es hacer que muchos otros las lean. En fin, seguí escribiendo (como ahora). Ya van tres novelas y un cúmulo de relatos realmente amplio. Y durante ese tiempo he logrado que me publicaran 1974, un relato Sci-Fi que podéis leer en el tercer fanzine de la Terbi; Rombos, que saldrá publicado en breve (febrero, más o menos) en un libro recopilatorio llamado Saborea la Locura, con los relatos que sus autores han accedido a publicar bajo la condición de adquirir, al menos, un ejemplar de la obra, yo entre ellos. En fin. También En las entrañas de la Locura se podrá leer en febrero o marzo gracias a la gente de Sedice.com y la AEFCFT, en la antología Visiones 2013, que han tenido a bien considerar que ese relato era merecedor de ser el primero por orden de publicación en dicho libro. Y por último, pero no por ello menos importante, logré ganar el I Festival de Cine de Terror La Mano, compitiendo con gente como Santiago Eximeno -si no conocéis su obra ya estáis dejando de leer y buscándolo en su página- en la categoría de relatos. Un trofeo en forma de mano y con un ojo en su palma y 150 euros me esperaban cuando me invitaron amablemente a la entrega de premios. Dios. Creo poder afirmar que es, cuanto menos extraño, que alguien sea capaz de ganar dinero con un texto cuya última palabra es polla. Ja. Ríete tú de las casualidades.
En fin, que al final va a resultar que valgo para esto de juntar palabras y que todo el tiempo que paso en la cocina con cara de enajenado mental no es tiempo desperdiciado (aunque pienso que no lo es de todos modos, disfruto taaaaaanto de la escritura aunque no tenga reconocimiento ajeno...). Y sigo pendiente de otros tres concursos (dos de ellos de inminente resultado), y mientras tanto, sigo escribiendo. Y creo que ya no sabría vivir sin hacerlo. Así de sencillo.
En fin, reflexiones que tiene uno. ¡Saludos!
En fin, que al final va a resultar que valgo para esto de juntar palabras y que todo el tiempo que paso en la cocina con cara de enajenado mental no es tiempo desperdiciado (aunque pienso que no lo es de todos modos, disfruto taaaaaanto de la escritura aunque no tenga reconocimiento ajeno...). Y sigo pendiente de otros tres concursos (dos de ellos de inminente resultado), y mientras tanto, sigo escribiendo. Y creo que ya no sabría vivir sin hacerlo. Así de sencillo.
En fin, reflexiones que tiene uno. ¡Saludos!
sábado, 4 de enero de 2014
LOS NOMBRES MUERTOS
Hoy vengo a hablaros de lo último de Jesús Cañadas: Los nombres muertos. Y de nuevo, digo lo mismo: esto no es una reseña, es tan solo la opinión de uno de tantos que disfrutan con la letra impresa, no la de alguien ávido de desentrañar los defectos o virtudes de las 571 páginas que os esperan si os atrevéis a comenzar este fantástico viaje.
Lo confieso: soy una de esas personas hacia las que el libro está dirigido, que no son otras que los millones de admiradores que tiene en todo el mundo cierto personaje de Providence, Nueva Inglaterra, llamado Howard Phillips Lovecraft. Esto no quiere decir que el libro sea sólo disfrutable por los que conocemos sus historias, pero es de recibo decir que si estás familiarizado con su obra la historia adquiere unas dimensiones que difícilmente captarán aquellos que no lo estén. Si, como es mi caso, además has investigado acerca de este alto y desgarbado personaje (lo hice cuando escribí En las Entrañas de la Locura, un relato que aparecerá publicado en la antología Visiones 2013, aunque no tuve la suerte de poder imitar a Jesús, el cuál se ha recorrido medio mundo tras sus pasos), te encontrarás frente a una personalidad tan creíble y detallada, tan acorde a la idea que, creo, la mayoría tenemos acerca de él, que te resultará imposible creer que no sea el propio Lovecraft el que narra esta fantástica búsqueda del Necronomicón.
Dicho esto, hago otra afirmación, aún a riesgo de ganarme la antipatía y el desprecio de mucha gente: tras terminar de leerlo, no he podido menos que desear que este sea, a partir de ahora, el nivel por el que medir la literatura de género que se escribe hoy en día en España. No me malinterpretéis; no estoy afirmando que lo único que merezca la pena leer que haya sido escrito en este país sea este libro, pero echando la vista atrás y acordándome de los últimos títulos catalogados como terror (por alguna razón que no acabo muy bien de comprender; lo cierto es que los zombis nunca me han provocado esa sensación) que pueblan las librerías, puedo afirmar, en base a mi criterio, por supuesto, que Los nombres muertos está a un nivel superior. Y eso que la novela no es de terror, aunque teniendo por protagonista a quien tiene es inevitable que muchos de sus pasajes logren ponernos la piel de gallina. Es aventura, pulp, misterio y muchos otros adjetivos que enmudecen en cuanto nos damos cuenta de la facilidad y maestría con la que Jesús nos va narrando los acontecimientos hasta llegar a ese final que tanto me ha hecho sonreír. Y lo he hecho no porque sea feliz, sino por cómo ha logrado engañarme el muy cabrón (no me lo tomes a mal si algún día lees esto, Jesús, yo hablo así). Me han encantado su estilo, sus descripciones, sus analogías, su forma de entender la escritura de una historia, en definitiva. Es recargado a veces, como el del propio Lovecraft; escueto cuando es necesario y la propia historia lo requiere; he escuchado ecos de Poe, de Maupassant, incluso de Stephen King... Pero lo cierto es que todo junto, mezclado y revuelto, resulta en un estilo que (y creo que este es mayor elogio que se le puede hacer a un escritor) se identifica rápidamente como Cañadas. No voy a hablaros de la trama, ni de sus maravillosos personajes y diálogos, ni de las penurias por las que pasan en su periplo alrededor del mundo. Eso tendréis que descubrirlo vosotros, y os aseguro que no os arrepentiréis.
De nuevo, dos cosas: como lector, he disfrutado tremendamente. Como escritor, me ha hecho sentir algo que, en mi opinión, es enormemente positivo: ganas de mejorar, de esforzarme más, de alcanzar, en pocas palabras, una mayor pasión por lo que hago cuando me siento a plasmar mis ideas sobre el ordenador. Jesús: la competencia (despojada del concepto de rivalidad) es dura en este mundillo, y gracias a libros como este, va a serlo mucho más.
Por ello, te doy las gracias.
Esto, señoras y señores, es lo que la literatura debería ser.
jueves, 19 de diciembre de 2013
FALLO DEL I CERTAMEN WALSKIUM DE MICRORRELATO DE TERROR Y FANTASÍA
Bueno, tras un par de días de espera sobre la fecha definitiva del fallo, por fin se han anunciado los ganadores del certamen.
El microrrelato ganador ha sido "Su aliento" de Carla Benet Durán, y la mención de honor se la ha llevado "Camino de perfección" de José Ignacio Ceberio.
Enhorabuena a los dos.
Mañana, según anuncian desde www.walskium.com, se podrán leer en la propia página ambos textos. Yo me pasaré por allí para comprobar la calidad que atesoran, pero antes aprovecho para publicar aquí el que yo envié al concurso. Debo reconocerlo: lo mío no es el microrrelato (me gusta extenderme en mis escritos, qué le voy a hacer), pero creo que este no es de los peores que he escrito. Juzgazlo vosotros mismos. ¡Un saludo!
El microrrelato ganador ha sido "Su aliento" de Carla Benet Durán, y la mención de honor se la ha llevado "Camino de perfección" de José Ignacio Ceberio.
Enhorabuena a los dos.
Mañana, según anuncian desde www.walskium.com, se podrán leer en la propia página ambos textos. Yo me pasaré por allí para comprobar la calidad que atesoran, pero antes aprovecho para publicar aquí el que yo envié al concurso. Debo reconocerlo: lo mío no es el microrrelato (me gusta extenderme en mis escritos, qué le voy a hacer), pero creo que este no es de los peores que he escrito. Juzgazlo vosotros mismos. ¡Un saludo!
ÚLTIMO LATIDO
Cómo lo
acariciaba el aire… Era una sensación más placentera que el mejor de los
orgasmos. Los golpes de viento, siempre ascendentes, le revolvían el pelo gris
y jugueteaban con su jersey, ondulándolo como un mar blanco y rojo a merced de una tempestad
deseada y provocada por él mismo.
Tenía los ojos cerrados y una
sonrisa en la cara. Una sonrisa de auténtica felicidad que bordeaba su rostro
de arrugas y le confería un aspecto casi onírico. El sonido de su ropa al
agitarse sobre su cuerpo era hipnótico, un canto de sirena que penetraba en sus
oídos como la más sublime de las melodías.
Había imágenes en su cabeza, y
pasaban deprisa, una tras otra, como diapositivas en blanco y negro
repitiéndose en un bucle infinito de planos cenitales y flashbacks. No eran imágenes agradables, pero el sentimiento, la
aureola de quietud que las envolvía… Oh… Eran la obra de arte definitiva, la
capilla Sixtina de todas sus aspiraciones.
Extendió los brazos y sintió cómo el
aire inflaba la tela del jersey bajo sus axilas, cómo el frío invierno de
Madrid se colaba entre las ínfimas uniones de los hilos y se llevaba lejos el
fuerte olor a sudor y miedo que desprendían.
Miedo.
Ese era el sentimiento que había
dominado su vida durante los años anteriores.
Noches infinitas de gritos, de
lágrimas y de frustración. De oscuridad y sombras vagando en su interior. De
oraciones silenciosas implorando o la muerte o el olvido.
Pero ahora, mientras sus ojos
disfrutaban del negro paisaje de sus párpados, el aire le arrancaba esos
recuerdos y los arrojaba a una noche sin luna. Eso era todo cuanto sabía, todo
cuanto sentía… y todo lo que deseaba.
Era extraño, sin embargo, que fuese
capaz de sentir todas aquellas cosas, igual de extraño que el hecho de que
fuese capaz siquiera de pensar, porque un hombre no debería poder sentir o
pensar cuando su corazón, el recipiente de tales emociones, reposaba sobre el
suelo a veinte metros de él, manando aún densos regueros de sangre.
Miedo.
Cómo se diluía poco a poco en su
mente…
Cómo se escurrían sus tonos sombríos
entre las ráfagas de viento que lo consolaban…
Seguía con los brazos extendidos,
como un Cristo liberado del peso de su cruz. Su pelo se mantenía en una postura
forzada, antinatural, y se agitaba de vez en cuando al paso de alguna
perturbación en la forma del aire. Surgieron las lágrimas, despacio, formadas
en su mayor parte de dolor, pero también de alegría. A lo lejos, sintió latir
su corazón una última vez.
Po-pom…
Supuso que el pie de su hijo
descansaba ahora sobre él, empapado en su sangre tibia y oscura, pero no le
importó.
Había soportado un horror
indescriptible, y Víctor, ese pequeño de cinco años que nació en un día soleado
y que no lloró mientras lo hacía, era el único responsable. O la cosa que vivía en su interior, no lo
sabía. Esa cosa que lo hacía
destrozar las paredes a puñetazos, que lo obligaba a doblarse en posturas
imposibles, que le susurraba al oído las más obscenas proposiciones… Esa cosa que le había arrancado el corazón
del pecho al negarse por primera vez a obedecer sus órdenes.
Sí…
El
aire…
El
viento era su barquero. El vacío, el río Estigio. Su sonrisa, una moneda de
plata.
Abrió
los ojos.
El
viento se coló en ellos y los secó al instante, dejando suspendidas sus
lágrimas. Mientras observaba cómo la silueta a rombos de la acera se acercaba
inexorable, rio.
Desde
la ventana, siete pisos por encima, Víctor también.
14 de noviembre de
2013
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